Fatalismo

Fatalismo chileno

Por: Nelson Tabilo 

¿Cómo somos los chilenos?

Algunos dicen que somos “como todos” (países sumidos a la economía de mercado); o “como algunos” (países latinos y con tradición criolla); o simplemente “como ninguno” (acá la lista es grande):

  • “Humildes, cariñosos y republicanos…, todo el año!” (Guachacas)
  • “Chaqueteros”, “Desconfiados”, pasivo-agresivos,…
  • “Isleños” (encerrados por la cordillera, el desierto y el mar). Ensimismados.
  • “Los ingleses de América”
  • “Innovadores” vs “hijos del rigor”
  • “Guerreros”, “luchadores”, “jamás vencidos”
  • “Acomplejados”
  • “Bipolares”
  • etc, etc…

Pero algo es claro, somos latinoamericanos y tenemos “la psique latina”. Tema que ha sido estudiado y estudiado por psicólogos. Superar este comportamiento fatalista que caracteriza a los latinos es parte de los desafíos y tareas de la psicología científica.

Pero, ¿en qué se ve reflejado el fatalismo latinoamericano en Chile?

Se puede ver principalmente en la forma de ser y el comportarse del ciudadano chileno. Su escasa motivación a solucionar problemas y muchas veces buscar el proteccionismo. Existen regiones con cero iniciativa para solucionar problemas y así no existe conciencia de lo que se hace incluso: sin asumir consecuencias, uso indiscriminado de recursos, no prever crisis.

Puede ser un factor a este proteccionismo la tradición nacional. Desde la guerra del pacífico Chile se vio obligado a aceptar ayuda de Estados Unidos, lamentablemente este sentimiento se asumió y ahora resulta natural. El país norteño resulta ser alguien a quien imitar, incluso en sus malas costumbres.

¿Y cómo puede ser combatido?

Sin caer en el chovinismo, un métodos para afrontar esta situación y fomentar cambios es destacar la cultura nacional. Eventos del folklor que promuevan rasgos nacionales ayudan a mostrar lo rico de la cultura nacional y así poder generar un carácter de independencia.

El libro “El miedo a la libertad” de Erich Fromm menciona que en países de origen cristiano-protestante existe un mayor PIB comparado con países netamente católicos. Es así como en países de América del Sur y en partes de África el desarrollo es mucho más bajo que en países anglosajones.

Hipótesis conflictivas dan como un factor clave el temor a “lucrar” o que “está mal ganar dinero” se han ido integrando en la tradición nacional. ¿Pero es culpa de la religión esta falta de motivación al desarrollo? ¿No será realmente parte del fatalismo latinoamericano?

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