Necesitamos con urgencia políticas hacia un proyecto de país

Por: Nelson Tabilo 

El modelo basado en  recursos naturales baratos se acabó.

Vivimos en un país que destaca en lo macro, pero que está under performer en lo micro. Según el ranking de competitividad global del World Economic Forum  Chile se encuentra en la posición número 101 en el ranking de  “naturaleza de la ventaja competitiva” y 61 en “la amplitud de la cadena de valor”, esto dado que competimos más por el bajo costo de los recursos naturales que por contar con productos y procesos únicos (diferenciados). Además, nuestra producción está concentrada en 3 grandes sectores (minería, pesca y forestal) que tienen poco participación en diseño y comercialización.  Estudios validan estos datos. Según Cesar Hidalgo, investigador  del Centro  de Desarrollo de Harvard , “La estructura  productiva  de Chile corresponde  a países  más  pobres”. Sólo un 5% del aumento en las exportaciones se debe a productos que utilizan nuevas tecnologías o que han diversificado la canasta de exportaciones (Foxley, 2008).  También el nivel de diversificación exportadora de Chile es menor que el de Perú, Costa Rica, Uruguay, Guatemala. (Eduardo Bitrán C., Cristián M. González U., 2012).

Es necesario dar un vuelco al modelo productivo actual. No competir por costo implica que nuestra población competirá por su conocimiento productivo y no por su bajo costo, lo que  permite mejorar su desarrollo humano, compensaciones salariales y  calidad de vida.

Sectores como el cobre, forestal y pesca ( 69% de exportaciones el 2010) presentan  restricciones de recursos y aumentos de costos. Una de las pruebas de esto es que  la minería recortó 19 mil puestos de trabajo ya que existe una postergación de proyectos y reducción de costos.

Otro factor importante a considerar en esta desaceleración nacional es el retroceso en la inversión China. Así ya lo destaca el ranking de Craig Botham, estratega de mercados emergentes de Schroders, que ubica a Chile como el país más vulnerable a una caída en la demanda de China.

Chile es un país productor de materias primas que ha saturado sus recursos, elevado los costos de producción y que depende fuertemente de la demanda extranjera.

Vemos que en Chile no existen políticas sectoriales de estado. Lo que impera es lograr que el gobierno de turno cumpla con sus metas y nada más, no existe una visión de largo plazo.

Es así como emerge la necesidad de una nueva ola exportadora complementaria mediante estrategias de diferenciación, evitando competir por precios. Se debe acelerar un cambio de modelo de negocios a nivel privado y público que incluye elementos: Culturales (innovación, servicio, bien social), Gestión, Estructura organizacional y Cambio de los procesos centrales.

Por otro lado, podemos ver que en nuestro país no se ha logrado mejorar temas como:

  • La mala calidad de servicios públicos
  • Disminución de familias tradicionales y bajas tasas de natalidad
  • Aumento de la delincuencia que debilita ventaja competitiva y calidad de vida
  • Lenta maduración de la juventud
  • Aumento del individualismo. Chile es el segundo país más individualista (estudio Culture and Self Construals), debido a materialismo, estilo de crianza y debilitamiento de vida de barrio y familia
  • Desorden en hábitos de consumo, 40% de los escolares entre 13 y 14 años tienen sobrepeso u obesidad
  • Incorporación productiva de mujeres y tercera edad, Chile tiene la tercera tasa de empleo más baja de la OCDE de sólo 56,1 (promedio de la OCDE de 66.1%)

Otro dato importante son los niveles de desconfianza que existen en Chile. 13% de los chilenos expresa alta confianza en sus conciudadanos,  siendo que el promedio de la OCDE es 59% (informe social OCDE abril 2011). Además de una desconfianza ancestral (“Mapuches eran gente carente de vicios y malicia, hasta que llegan los españoles”. Alonso de Ercilla), existen factores que explican tales niveles: la desigualdad del ingreso, baja integración entre sectores sociales y la falta de reciprocidad entre ciudadanos, el estado y empresas (78% opina que recibe menos del estado de lo que le entrega, 68% en empresas. PNUD).

Entonces, al parecer la única salida para mejorar nuestra situación es trabajar a largo plazo, crear políticas sectoriales. Es un desafío necesario: la sofisticación productiva y de distribución del ingreso; la refundación de nuestra institucionalidad; y refundar nuestros valores y nuestra cultura.

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