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Nueva Constitución: Legitimidad desde su origen

Por: María Paz Correa

El 13 de octubre la máxima autoridad de nuestro país, la presidenta Michelle Bachelet, anunció que se  llevaría a cabo una de las propuestas que contemplaba su programa cuando presentó su candidatura al cargo de Presidente de la República que actualmente ocupa, el fundamento de dicho cambio parte del argumento de que la Constitución que actualmente nos rige no es legítima en la medida que fue impuesta por unos pocos y que no ha podido ser aceptada por la ciudadanía como propia, en vista de esto las propuestas que contempla el proyecto para llevarse a cabo tal proceso son: Asamblea Constituyente, Comisión Bicameral, Convención Constituyente Mixta y la posibilidad de que la ciudadanía elija a través de un plebiscito; no obstante lo anterior, el proceso partirá por medio de una educación cívica que permita a las personas conocer cuál es el contenido que se quiere plasmar en el texto que formará a la máxima norma del Estado-Nación. Este último punto es el que hace que me pregunte: ¿No será más legítimo para el nacimiento de la nueva Carta Magna que esta educación cívica tome como base esencial la sustancia que actualmente da vida a nuestra actual Constitución?

El que se mejore algo implica necesariamente hacerlo en comparación a algo ya existente, pero claramente no basta con que exista sino que además se debe tener un conocimiento en profundidad de ese algo. En el caso chileno gran parte de las personas que habitan el territorio nacional en el mejor de los casos ha logrado tener un texto constitucional en las manos, el nivel de vacío del propio concepto “Constitución” es realmente preocupante, y está claro que es algo que no debemos atribuir solamente al actual Gobierno, sino que es una un problema que ha trascendido en el tiempo desde muchos años atrás, lo que explica un punto que se señalaba anteriormente y que tiene que ver con que la ciudadanía no siente a la actual Constitución como propia, pero siempre existe la posibilidad de cambiar esta situación, por lo que celebraría con gran gusto que la Presidenta tomara la iniciativa de no sólo mostrar las “grandes ventajas” que puede traer un cambio, sino que además mostrar los atributos que tiene la Constitución que actualmente nos rige, contribuyendo además a fortalecer un principio básico de la democracia que tanto se pregona por el actual Gobierno y que es justamente la transparencia.

A este respecto me gustaría destacar una iniciativa notable que tomó el Tribunal Constitucional, bajo la presidencia de la Ministra Marisol Peña, donde se mandaron a hacer textos constitucionales en miniatura para ser entregados a autoridades nacionales e internacionales. Lamentablemente, dicha iniciativa se agotó en estas personalidades y no se extendió al resto de las personas, no obstante, no podemos ignorar que se trata de una idea magnífica y muy atractiva para poder acercar la Constitución a la ciudadanía, luego de eso se puede proceder a mostrar por medio de clases de educación cívica cual es su contenido, pues no basta con leer el texto, sino que hay que ir al fondo de la norma (no quedarnos sólo en la forma), por ejemplo, tal como lo hacen los estudiantes de Derecho conociendo el sentido y alcance de las disposiciones de la Carta Fundamental a través del estudio de las Actas de la Comisión de Estudio para una Nueva Constitución, esto es, atendiendo a su historia.

Es absolutamente correcto que las normas que rigen una determinada sociedad deben ajustarse a las nuevas circunstancias que envuelven a dicha sociedad, pero esto también se puede lograr a través de reformas que se apliquen al texto ya existente, de manera que los principios que se consagran en la Constitución se mantengan contenidos en ella pero mejorados, por ejemplo, determinando definitivamente cuál es el rango que tienen los Tratados Internacionales de Derechos Humanos, que se encuentran vigentes y ratificados por Chile según lo dice el artículo 5 inciso 2, o asegurando aún más el derecho a la vida que la Constitución asegura a todas las personas en su artículo 19 numeral 1, toda vez que entendemos que la persona es anterior al Estado, el cual está a su servicio y por ende el derecho como un elemento del Estado debe estarlo también.

Muchos critican que el proceso de reforma de la Constitución impide que efectivamente se puedan realizar estas reformas en virtud de los quórums que son exigidos para tal fin, sin embargo, es justamente este carácter semirígido de nuestra actual Constitución lo que ha dado estabilidad a nuestro país, permitiendo un mejor avance hacia el Bien Común.

Aprovechemos las oportunidades y esperemos que esta educación cívica no sólo se centre en las ventajas de un cambio de Constitución, sino que también en sus desventajas, pero por sobre todo, que estos mismo criterios se apliquen a la actual Constitución y sean considerados al momento de mostrar el “proyecto de cambio” a la ciudadanía. No permitamos que las ideologías se tomen un debate que debe ser enfrentado no sólo por quienes participan en la política, sino que también por todos los chilenos, en vista de que somos todos los que nos vamos a regir por la Carta Magna, en definitiva hablemos de una legitimidad, pero que sea íntegra.

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