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¿Quién manda en la sala de clases?

Por: Nataly Mariñan

La educación chilena ha sido testigo de grandes cambios a nivel de curriculum, leyes, reformas, etc., no obstante el cambio más grande ha sido a nivel formativo, en donde los puntos de vista pueden ser diversos. Muchos pensarán que ha sido para bien y otros para mal, sin embargo sabemos que la disciplina impartida en la sala de clases hace veinte años atrás (o más) llevaba severos castigos, físicos o psicológicos, que el estudiante recibía sin recriminar, y que sus padres no cuestionaban, ya que, de alguna manera, avalaban este tipo de formación.

El salto grande llegó junto con la democracia, en donde, paulatinamente este tipo de conductas cambiarían, y los derechos del niño tomarían una fuerte protagonismo en nuestro país. Nuestros niños ya no serían tratados con los castigos antes mencionados, aprenderían que entre sus padres no los pueden golpear, y que podrían denunciar estos actos. ¿Qué pasó entonces? Los escenarios cambiaron, ya que los padres se han desligado de la formación de sus hijos, dejando todo en manos del profesor, los hijos han aprendido a manipular a sus padres y éstos ya no saben decir que no. ¿Culpa de la llamada dictadura?, ¿culpa de algunas teorías psicológicas actuales, que nos dicen que debemos evitar los traumas en los niños?, ¿culpa de la modernidad? Quizá no hallemos responsables, pero urge volver a reeducar a las familias, a los estudiantes, a las autoridades en recordar la formación valórica, esa que nos grita la necesidad de aprender a decir gracias y por favor.

Sí, el profesor por ningún motivo debiese humillar a un estudiante, ni golpearlo, porque este estudiante tiene dignidad de persona humana, lo mismo sus padres, pero ¿ese argumento da derecho de que el estudiante violente a sus profesores? Como docente he sido testigo de estudiantes desafiantes a la autoridad, que les gritan a sus profesores, que dicen abiertamente que no les interesa ser formados, que se descontrolan en la sala de clases, que se ríen de sus docentes, hablando mal de ellos a sus espaldas, o haciéndoles crueles bromas.

Por otro lado, está ese escenario de padres que exigen, que se molestan por las bajas calificaciones de sus hijos o por las anotaciones que recibe, ya que todo, según ellos, es plena responsabilidad del profesor.  Algunos padres amenazan al docente, incluso algunos niños son quienes lo amenazan y esto sin distinción económica, ya que la violencia y el mal trato hacia al profesor se vive en todo sector.  ¿Qué plantea la reforma respecto al tema?, ¿la nueva ley de carrera docente tiene en cuenta esta situación?

La invitación hoy es formar en valores a nuestros estudiantes para que sigan con la construcción de una mejor sociedad, sin embargo, debo resaltar que esto no sucederá sin la ayuda de los padres, ellos representan la primer escuela, y sólo de la mano, Padres de familia y Profesores, podremos sacar adelante el capital chileno más importante que tenemos: Nuestros niños y jóvenes.

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